
Para atender las distintas necesidades de usos domésticos de una vivienda como es la climatización, agua caliente sanitaria, cocción, lavado, etc.., se consume energía, siendo las familias españolas responsables ya del 18% del consumo total de energía del país, porcentaje que tiende además a incrementarse.
En consecuencia, los hogares, con sus pautas de comportamiento, son decisivos para conseguir que los recursos energéticos se utilicen eficientemente. El aumento de eficiencia energética significa mejorar nuestra calidad de vida, al permitirnos tener igual o mayor confort con menor consumo energético.
Consejos
Asumiendo sencillas pautas de conducta en nuestra vida cotidiana, podemos contribuir a reducir sustancialmente nuestros consumos, produciendo beneficios en términos de ahorro familiar, además de contribuir a la salud de nuestro medio ambiente.
Un buen aislamiento es la base del ahorro en climatización. Además, cierre las cortinas y persianas por la noche: evitará importantes pérdidas de calor.
Analice las necesidades de calor de cada una de las partes de la vivienda.
En los dormitorios se puede rebajar la temperatura entre 3 y 5º C.

La temperatura a la que programamos el termostato condiciona el consumo de energía de nuestro sistema de calefacción. Recuerda que por cada grado que aumentemos la temperatura de calefacción, el consumo de energía se incrementa un 7%. Una temperatura de 20º C es suficiente para mantener el confort en nuestra vivienda.
La calefacción representa casi la mitad de la energía que gastamos en casa. Apague la calefacción por la noche y por la mañana no la encienda hasta después de haber ventilado la casa y haber cerrado las ventanas.
Abra las ventanas el tiempo necesario para ventilar las habitaciones. En condiciones normales bastan 10 minutos para renovar el aire.

No tape ni obstruya los radiadores. De esta forma, aprovechará al máximo su calor.
Casi la mitad de la energía que gastan las familias españolas es para calentar sus viviendas. Naturalmente, esto varía mucho de unas zonas geográficas a otras ya que, aproximadamente, un 9% de las viviendas españolas no tienen ningún sistema de calefacción.

Procure que el fondo de los recipientes sea ligeramente superior para que no rebase la llama y tape siempre las ollas durante la cocción. De esta forma, consumirá menos energía.

Una ducha consume del orden de cuatro veces menos energía que un baño. Considérelo, además de ahorrar energía, racionalizará el consumo de agua.
El agua caliente sanitaria es, después de la calefacción, el segundo consumidor de energía de nuestros hogares: un 20% del consumo energético total.
Una temperatura del agua entre 30 y 35 º C es más que suficiente para tener una sensación de comodidad para el aseo personal.

Un mantenimiento adecuado de la caldera de gas natural le ahorrará hasta un 15% de energía. Además, prolongará la vida útil de los aparatos.
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